miércoles, 27 de mayo de 2015

Receta de Humus de remolacha


Esta receta de humus de remolacha es muy sencilla, tanto como la recata del humus normal de garbanzos, solo que le añadimos el toque de la remolacha para matizar su sabor.

El humus o hummus es un plato de origen mediterráneo que se remonta a los egipcios (aunque la recata ha variado mucho). Es muy popular en Oriente Medio, Grecia, Líbano, Turquía e Israel, se ha popularizado tanto que no hay ciudad global en la que no se conozca este plato.

La receta básica es un paté de garbanzos con limón, tahini o pasta de sésamo y aceite de oliva. La receta varía un poco dependiendo del país. En España se consume aderezado con pimentón dulce y comino molido, quizá herencia de la presencia musulmana en la península, y con ajo.

Mi receta añade además la remolacha roja cocida que le da color y un sabor mas dulzón. Sorprendentemente esta mezcla ha gustado mucho a los niños, así que triunfada total.



Para hacerla necesitamos:
– 400 gr de garbanzos cocidos (un bote de garbanzos precocidos en salmuera es perfecto porque suelen estar en su punto)
– Una remolacha mediana (dos si son pequeñas, los paquetes al vacío de remolacha cocida son perfectos porque ya esta pelada y lista para usar. Puedes además usar el jugo de la conserva para aclarar el puré)
– Dos dientes de ajo sin brote (esto lo hacemos para quitarle el corazón, que es lo que hace que el ajo sea mas fuerte y repita)
– Aceite de oliva virgen
– Una cucharada sopera de Tahini (yo uso uno de origen libanés, pero cualquiera que compres en tiendas de comida marroquí te vale. Es una pasta hacha a base de sésamo crudo, también llamado ajonjolí) Si no lo encuentras, el aceite de sésamo cambien sirve, o incluso una cucharada de sésamo en grano le dará el sabor característico.
– El zumo de un limón
– Una pizca de sal, comino en polvo y Pimentón dulce de la Vera



Ponemos en el baso de la batidora los garbanzos bien escurridos, la remolacha troceada, los dientes de ajo, el tahini, la sal y el zumo del limón. Se tritura todo y se prueba la textura y el sabor. Si esta muy suave podemos añadir mas tahini o mas sal, casi al gusto. Y si la mezcla es muy espesa, podemos añadir el jugo de la remolacha o un poco de agua.

Se vierte la mezcla sobre un plato y se forma un volcán bastante plano con la pasta. Se espolvorea el sésamo, el pimentón y el comino por encima y se vierte aceite en abundancia en el hueco y se sirve. Yo hice mucha cantidad, así que lo guarde en un bote. Para conservarlo mas tiempo cubre con aceite la pasta para evitar que se seque y añade los condimentos solo cuando se vaya a consumir.

Puedes acompañarlo con colines, con regañas de ajonjolí, con pan de pita o con rebanadas de pan normal. El color resultante es muy sorprendente (entre rosa y púrpura, dependiendo de la cantidad de remolacha que le eches) y atractivo. Espero que os animéis a hacerlo.



Y como estar, os dejo la receta del salmorejo que hacemos en casa, que es el acompañante perfecto para una cena informal, un picoteo o un aperitivo delicioso en las cenas de verano. 

¿Buen rato de  cocina y buen provecho!


miércoles, 20 de mayo de 2015

Cómo hacer una cuchara de cocina con forma de mano


Si, no estoy loca. Diréis que una cuchara con forma de mano es un tenedor, ¡pero no!
Una cuchara de madera con forma de mano es una cuchara de cocina con cinco dedos y perfectamente reconocible como una mano. O al menos esa es la explicación que me dio mi hija cuando me pidió que le hiciera una.

Y yo que soy de ideas locas también (ahora entenderéis muchas cosas de esta hija nuestra) no me lo pensé dos veces y me preparé todo lo necesario para hacerla.

Lo primero era encontrar una cuchara de madera buena, para poder tallar bien, y grande para tener suficiente superficie para dibujar los deditos. Por suerte tenía un juego de cucharas por estrenar de Ikea que resultó perfecta. La cuchara modelo Rört fue el elegido, de madera de haya que es bastante dura y resistente.

Después de dibujar varias manitas y de discutir sobre ellas (en esta casa si no se discute no vale, hay que estar por lo menos en desacuerdo dos veces antes de llegar a alguna conclusión. Es genético, no le vamos a buscar mas explicación) al final nos quedamos con la de los dedos separados, y menos mal, porque resultó mas fácil de tallar que las otras.



Con la ayuda de una sierra de mano, de marquetería, una escofina y algún repaso de buril, terminamos con lija y un poco de lana de aluminio que teníamos de la restauración de la silla del abuelo. Soy consciente que estas herramientas no son habituales de una casa normal, pero es que una no olvida los oficios que aprende.



Esta cuchara viene de fabrica con tratamiento anti roces para las sartenes, así que le di un poco de lija a toda ella para que no se notara cambio de color. Luego un poco de aceite de oliva untado en toda la superficie y bien limpia ya se puede usar.

La verdad es que nunca me pregunté para que la quería o que le había impulsado a necesitar una, así que este momento llegó cuando se la di. Y ella me dijo muy seria:
– Jolín mamá, pues para hacer los espaguetis – ella siempre tan "jolín"



Así que misterio resuelto, quería una cuchara de madera con forma de mano para mover mejor la pasta cuando se cuecen. Y para demostrarlo, nos hizo unos tallarines de arroz con aceite y ajo de rechupete.

Conclusión, nunca subestimes la imaginación de un niño y menos de una que apunta maneras de chef (con lo mal que comía de pequeña!!!)



Y un extra: Si quieres que tus cucharas de madera se conserven bien y no se manchen mucho, puedes hacer este truco de vez en cuando y se hace siempre cuando tengas un utensilio nuevo, se llama curar la madera.  Compra aceite mineral de uso alimenticio (lo venden en las farmacias y en tiendas de utensilios de cocina, y creo recordar que en Ikea también lo tienen).
Lava bien los utensilios con agua tibia y jabón, aclara bien y deja secar del todo colocándolas en vertical. A continuación, con ayuda de un trapo limpio y suave, impregna las cucharas con el aceite hasta que deje de absorberlo. Luego las dejas secar sobre papel de cocina y le quitas el sobrante de aceite con mas papel. Se conservarán brillantes, sin manchas y hasta la cuchara mas vieja te sonreirá cuando la uses.

lunes, 18 de mayo de 2015

Receta de pasteles de pistacho y limón tipo baklava


A petición popular hoy publico mi versión del pastel tipo baklava de pistacho y limón. Y ya os aviso con mucha a antelación que es una bomba de calorías y de azúcar. Pero también os digo que es una delicia para degustar muy de vez en cuando, pero el día que lo hagas dejaras a tus comensales con la boca cerrada en forma de sonrisa.

Originalmente este pastel se hace con nueces trituradas y almíbar de miel, pero hay muchas variantes a lo largo de la gastronomía turca, de la que es original esta receta. A mi me gustan mucho con pistachos porque es la versión mas parecida a los pastelitos que te ponen con el té en Marruecos.

Para hacerlos necesitamos:
- 250 gr. de pistachos troceados (los pistachos deben ser sin tostar y sin sal, pero me ha sido imposible encontralos, así que me he conformado con que sean tostados sin sal)
- 100 gr. de azúcar moreno en polvo (lo puedes hacer con un par de golpes de batidora y aun¡cucar moreno normal)
- 150 gr. de mantequilla derretida sin sal
- un paquete de pasta filo
- 150 gr de azúcar blanco
- 50 ml de agua
- dos limones



Lo primero que tenemos que hacer es buscar un sitio tranquilo y cómodo para pelar los pistachos. La medida que se necesita es de pistacho pelado, así que calculad que tenéis que comprar el doble de su peso, ya que la cascara no vale. Y digo cómodo porque la rutina de pelar pistachos se puede hacer muy cansada. Buscad manos que os ayuden y que no tengan hambre, no os pase como a mi que entraban mas pistachos en la boca de mis ayudantes que el cuenco.

A continuación, precalentamos el horno a 180º y ponemos la mantequilla a derretir a fuego muy suave. Cuando se derrita apagamos el fuego.

En el mismo bol donde hemos puesto los pistachos, los trituramos con la ayuda de un mortero o de la batidora. Luego rayamos por encima uno de los limones después de haberlo lavado muy bien. Le añadimos el azúcar moreno y removemos.



En una bandeja de horno no muy grande (la de hacer lasaña es perfecta) ponemos un poco de mantequilla en el fondo y colocamos la primera capa de pasta filo. Volvemos a pintarla con mantequilla (yo uso un pincel de repostería, pero podéis usar un poco de papel de cocina enrollado como espátula para extenderla también. Recordar sacarla pasta filo de la nevera un rato antes para que no esté fría y quebradiza. La pasta filo suele venir en unas 18-20 hojas cada paquete. Calculad el tamaño de la bandeja y cortarlas por la mitad para tener mas hojas.

Sobre este base de pasta hachamos con una cuchara unas dos o tres cucharadas de la mezcla y la extendemos bien. Volvemos a poner otra capa de pasta y la pintamos con mantequilla. Repetimos la operación de el relleno, la pasta y la mantequilla hasta que terminemos con la mezcla.

Al final colocamos una capa de pasta filo y la pintamos con lo que quede de mantequilla.

Ahora necesitamos un cuchillo muy bien afilado para cortar esta lasaña dulce en rectángulos no muy grandes. Calculad que cada uno será una ración, y que es muy dulce y sabrosos gracias al pistacho, así que no queremos hacer trozos enormes que se dejen a la mitad de comer porque llenan mucho.

Metemos la bandeja en el horno entre 30 y 35 minutos aproximadamente, y esperamos a la la superficie se dore.



Mientras tanto hacemos un almíbar con el azúcar banco, el agua, el zumo del primer limón (el que ya estaba pelado, para que no se desperdicie nada) y la ralladura entera del segundo limón. No subáis mucho el fuego que cuando se disuelve el azúcar se puede quemar fácilmente. Removemos bien y cuando esté todo disuelto lo pagamos y esperamos a que el horno termine. Recuerda que es almíbar, no caramelo, no se te queme!!!

Cuando termine en horno, con la bandeja caliente, verter el almíbar sobre los pastelitos y dejar enfriar. Servir al final de una comida no muy copiosa, con el té o con licores fríos. Es un pastel que no necesita conservarse en nevera y dura con la misma consistencia varios días.



Nosotros hemos disfrutado de ellos en la romería de San Isidro de este año, sentados en la pradera entre paellas y barbacoa, así que imaginad como terminamos...

Y como extra: Ya que encendéis el horno con el calor que empieza a hacer , aprovechar y preparad una quiche suave y ligera. Esta receta de quiche de brócoli y jamón es muy sencilla y perfecta para acompañar este delicioso postre. ¡Buen provecho!

viernes, 8 de mayo de 2015

El juego simbólico o como aprender imitando


El otro día vinieron los abuelos a vernos y a supervisar la restauración de la silla que me encontré en la calle el mes pasado. Digo supervisar porque en realidad no habíamos empezado a hacer nada. Y sin mediar casi palabra, mi padre se puso a rebuscar en las herramientas y encontró un trozo de lija. La partió por la mitad y le dio un pedazo a la niña. Y se pusieron ahí, mano a mano a lijar la sillita y a charlar de sus cosas.



Mientras, mi madre y yo tomábamos un té, cuando me puse a pensar en la cantidad de cosas que he aprendido viéndoles trabajar. A mi madre y a mi abuela, viéndoles tejer, cocinar y coser, y a mi padre viéndole dibujar, lijar y arreglar infinidad de cosas. Y es así como se aprenden las cosas, imitando y repitiendo lo que ves hacer.


El Sr. Croqueta es un manitas de profesión, así que con el aprendemos todos cosas tan especiales como desmontar un taladro percutor profesional para encontrar la avería que tiene. Alucina!

Pero no sabes hasta que punto les llega la información hasta que les ves jugar lo que han aprendido. eso es lo que los educadores y psicólogos llaman juego simbólico, que consiste en imitar las conductas vistas de los mayores y recrearla. Normalmente las primeras que se imitan son las de hablar por teléfono, dar de comer a un bebé o pasear un perro. Porque son las que hacemos mas menudo y es en las que nos acompañan.

Pero mi sorpresa es cuando el pequeño (que aun es muy pequeño para jugar a esto, normalmente es sobre los 3 años cuando empiezan) no solo quiere participar de la acción, sino que empieza a imitarla de una manera habitual.

Así que tengo dos makers en potencia, una que sabe hacer cosas de una manera autónoma y ya no como imitadora, y otro que maneja el destornillador y da biberones imaginarios a los dinosaurios.



A veces me pregunto sobre la calidad de lo que les enseñamos, y no solo en la forma. Por descontado que los gritos, los malos hábitos (tipo comerse las uñas, fumar, burlarse de los demás) y la violencia en general no entran en nuestra rutina (bueno, lo de comerse las uñas y es un tema a parte...). Por eso estoy convencida que al igual que a mi me educaron en el respeto por las cosas, su valor y el esfuerzo por conservarlas, mas que por el dinero que cuestan, ese es un valor importante a transmitir.


Estas son algunas de las cosas que han aprendido imitando, esas que la escuela (la mayoría de las veces) no te enseña. Como a cuidar y respetar a los animales, a tejes, a cocinar y apreciar el arte


Y como extra:
1 - Os dejo la charla que di en 2012 en los TEDx Woman Gran Vía sobre mi experiencia tejiendo y el valor que tiene para mi las cosas hechas a mano.

2 - Si queréis saber mas sobre juego simbólico y como potenciarlo, el blog de Aprender con Amor esta lleno de ideas y de guías para acompañar a nuestros hijos en esto de imitar para aprender.

3 - Y por último, la app Sago Mini Toolbox, para el ipad, de bricolage para manitas (pequeñas) muy divertido y fácil de usar, recomendado por Generacion Apps.

martes, 5 de mayo de 2015

Receta de mermelada amarga de mandarinas y jengibre


Apurando las ultimas mandarinas de la temporada, he preparado una mermelada ligeramente amarga y picante de mandarina y jengibre. La mermelada de mandarina es una de las mas fáciles de hacer porque requiere pocos conocimientos de cocina y con poca cantidad de materia prima sale mucha cantidad de mermelada.



Para hacer esta receta he usado:
1 kg de mandarinas pequeñas, (hay que pelarlas antes de pesarlas)
500 gr de azúcar blanco (se puede hacer con azúcar moreno, pero entonces hay que poner menos cantidad, como unos 400 gr y además el color resultante es mas oscuro, no tan naranja)
Tres rodajas de jengibre fresco
La rayadura de piel de mandarina (con media tenemos de sobra que no queremos que sea muy fuerte)
Un limón



y la receta es:

1 - mezclamos todo en la olla que vamos a usar para cocer la mermelada. No debe cubrir mas que la mitad de su altura porque las mermeladas suben mucho cuando cuecen (la de mandarina menos pero la de fresa sube incluso mas) por la mezcla de almidón y azúcar de la fruta.
Con la ayuda de un aplastador (se puede usar también un cazo grande o un cucharón) aplastamos un poco las mandarinas para que suelten jugo y se mezclen mas rápidamente. Esta acción la haremos de vez en cuando a lo largo de la cocción.



2 - A continuación ponemos la olla en el fuego bajo y esperamos a que cueza al menos media hora, removiendo y a plasmando de vez en cuando.  En este momento exprimimos un limón sobre la mezcla ya que su ácido potencia el sabor. No os preocupéis de las pepitas que caigan porque luego las quitaremos junto con las de la mandarina.



3 - Cuando el caldo de la cocción empiece a espesar, comprobamos el sabor con mucho cuidado de no quemarnos. Si la mezcla es demasiado amarga añadiremos un poco de azúcar.

4 - Retiramos del fuego y con ayuda de un colador y el mango de un mortero, colamos al menos dos tercios de la pulpa. A mi me gusta dejarle un poco de pulpa para luego batir y dejar la textura mas consistente. Si queréis dejarle toda, tened en cuanta que el jengibre hay que retirarlo porque sigue actuando sobre la mermelada e intensifica si sabor con el tiempo.
Si por el contrario le quitáis toda y colamos el liquido, el resultado será un jarabe de mandarina que al enfriarse espesará un poco, pero nunca será del todo solido.



5 - Con mi tercio de pulpa, el jengibre y las pepitas retiradas, paso la batidora por la mezcla y dejamos enfriar en los botes donde haremos la conserva. Sin hacerle nada a los botes, la mermelada nos durará tres meses fuera de la nevera en un lugar seco y oscuro, pero es conveniente hacer la conserva por esterilización si queremos guardar mas tiempo.
A mi me salieron dos botes de 200 ml y uno de 250 ml, los dos pequeños para regalar, así que esta vez no haré la esterilización.

6 - Se llenan los botes dejando un centímetro sin llenar. Dejamos enfriar un poco para colocar las tapas y dejamos enfriar del todo con el boca abajo. Una vez abierta hay que conservar en la nevera. Ya solo queda decorar los tarros con cubre tapas bonitos y hacer una etiqueta con la fecha de realización para acordarnos de la caducidad.



Y ya solo nos queda hacer unas buenas tostadas para degustar nuestra mermelada.



Y como extra: Si queréis hacer la mermelada mas suave, basta con no ponerle la ralladura de la cascara ni el jengibre. Las mismas cantidades de azúcar y de tiempo de cocción.
¡Buenas mermeladas y buen provecho!



Para esta receta he tenido un buen ayudante, que se comí las mandarinas según olas pelaba jijijiji!!

jueves, 30 de abril de 2015

Insta-embroidery, proceso creativo de mi exposición de bordado e Instagram


Hace ya casi un año y medio que inauguramos mi exposición de bordados en la Fundación Luis Seoane de A Coruña. Y por fin he conseguido juntar mas de tres minutos para recopilar todo el proceso de creación de la expo. Desde la conceptualización y el desarrollo de la idea hasta la elección de materiales y la ejecución. El montaje y los nervios fueron el final de este largo viaje que ahora prepara su segunda edición.

Todo empieza en abril del 2013, con una llamada de Lucía de Como Molo, para contarme que nos ceden el espacio del museo de la fundación para hacer nuestro evento, el Craftstorming (el primer gran evento de craft que se monta en el norte, con talleres, yarnbombing y exposiciones). Y lo mejor de todo es que me dejan un espacio muy especial para montar lo que yo quiera. La construcción modular creada en los talleres del Club de Arquitectura es una suerte de espacio íntimo dentro del recinto que se ajustaba perfectamente al carácter personal y domestico de la exposición que yo quería hacer.


La esencia de la propuesta es una estancia en mi casa, en la que os abro las puertas para que entréis en el universo mas intimo y domestico de mi trabajo. Es curioso como se puede contar cosas en voz baja de una misma en una red como es Instagram, y a la vez estar tan expuesto. Pero además es que quería darle un extra a la acción, y era hacer de mis fotos algo realmente personal. Y eso solo te lo da lo hecho a mano.

Para mi el bordado es una herramienta mas de expresión, mas que una artesanía. Me permite dibujar con un trazo mas imperfecto, con un pulso distinto. Las puntadas nunca son iguales, están supeditadas a tu estado de animo, a tu salud y a tu atención.



Hasta aquí ya estaba hecho el proceso de conceptualización, ahora quedaba iniciar el proceso creativo. La elección de las fotografías no era tarea fácil porque ya por aquel entonces publicaba una media de 3 fotos diarias, eso hace mas complicada la edición fotográfica. Después de varios días de hacer carpetas, subcarpetas, varias ediciones y colecciones de fotos, la lista final se componía de 20 fotos las cuales se bordarían solo quince. Esta curiosidad es porque algunas de esas fotos eran técnicamente complicadas de simplificar para el bordado pero eran realmente importantes para entender la esencia del mensaje.


Entonces es cuando empieza el proceso técnico. La elección de los materiales era simple, algodón natural reciclado de una sabana antigua (creo que de mi abuela), hilos de algodón mercerizado gris oscuro, herencia de la abuela del Sr.Croqueta (por suerte había mucha ovillos, ya que los abuelos paternos tenían una mercería-droguería y cuando se fueron a vivir a la residencia , la abuela me dio unas cajas llenas de botones y madejas de hilo que no tienen valor. Decía que yo le iba a dar un buen uso, y creo que no se equivoco). Y no se necesita nada mas para arrancar.


La transferencia de las imágenes la hice de la manera mas artesanal, dibujando con lápiz sobre la tela, previamente lavada sin suavizante y secada al sol para blanquearla. Y a bordar. Fueron tres meses de bordado y gestación literal, ya que me encontraba en el quinto mes de embarazo del pequeño de mis hijos. De hecho, en el montaje de la exposición bromeábamos con que lo mismo me ponía de parto en el museo, y nos hacia gracia pensar que iba a tener un hijo del arte. Por suerte esperó un mes para llegar, fue un detalle.


Bordé mucho, casi a contrarreloj, trabajando y cuidando de mis pequeños, bordé en el metro y en el tren de camino a A Coruña y borde en las noches de hotel previas a la exposición, y en los ratos libres antes de las charlas y talleres del Craftstorming. Siona lo puede corroborar, que la tenía de pinche bordadora, pendiente todo el día de mi salud y de mis agujas (gracias hermana, sin ti no habría podido terminar a tiempo)

El montaje fue muy cansado con una barriga de 8 meses, pero la gente de la fundación y los amigos me ayudaron mucho, sobre todo con lo mas físico. Los cuadritos de 17 x 17 cm se colocaron suspendidos de los travesaños de la casita, flotando entre las paredes de metacrilato que dejaban entrar la luz. Y en el centro de la estancia, una mesa de bienvenida con un catálogo en papel de las fotos originales y sus títulos, un gran centro de mesa de pompones blancos y dorados y una lámpara de tela y lana modo de cascada.


Las primeras personas en visitar la explosión fuero mis alumnas del taller de iniciación al bordado que impartí en las aulas del museo, y tengo que decir que me hizo mucha ilusión que fueran ellas las primeras porque fueron muy generosas conmigo.

Cuando alguien expone su obra, se expone un poco ella, y mas aun cuando la iniciativa de la muerta es de carácter tan intimo. Tengo que decir que estaba cagada, porque aunque he expuesto varias veces en colectivas desde mis año de estudiante de arte, nunca había montado una exhibición con una técnica con tan mala fama como el bordado, que se entendía como cosa de viejas y de mantelerías de ajuar. Por supuesto que para mi no lo es, y que por suerte ahora ya esta mas de moda bordar, pero hace dos años nadie se atrevía a decir claramente que bordaba y menos que exponía.

El agua en el que yo nado normalmente tiene mas que ver con el diseño, la fotografía y el grabado, pero sentía una necesidad importante de mostrar las otras técnicas textiles que están tan presentes ahora en mi obra.

No quiero terminar de contar esta historia sin nombrar a Silvia Longueira, la directora del museo, que sin su confianza y ayuda jamas habría podido hacerse, ni el evento ni la exposición.

Y como extra, os dejo el resumen mas visual del proceso, gestación y parto de esta exposición. La segunda tendrá que esperar un poco, pero ya está en marcha.



lunes, 27 de abril de 2015

Receta de pizza dulce para un postre redondo


A petición popular, publico la receta de la pizza dulce de ayer. Como ya es tradición en casa, el domingo es día de pizza casera. Hacemos la masa por la tarde y la dejamos reposar para que esté perfecta en la cena. Y a veces dejo un poco de masa reservada para sorprenderles y hacer pizza dulce de postre. Avisados quedáis que es una bomba de calorías y de hidratos, pero os aseguro que esta deliciosa y es el final perfecto para un fin de semana.





La receta de la masa es la misma que la de pizza tradicional, incluida la pizca de sal:
200 ml de agua tibia
400 gr de harina
10gr de levadura de panadería
40 ml de aceite de oliva
una pizca de sal

Mezclamos todos los ingredientes en una ensaladera o bol echándolos en este orden. Primero el agua y el aceite, se añade la levadura y la sal y enseguida la harina. Amasamos hasta obtener una pelota compacta y que no pringue demando las manos. Si es necesario se puede añadir un poco de harina si la masa sigue estado pegajosa.

Se deja reposar entre media y una hora en el bol, tapado con un paño de algodón limpio y ligeramente humedecido. En invierno la colocamos cerca de la calefacción o sobre la secadora. En verano solo es necesario que no este en una corriente o que no le de el sol.

Para hacer la pizza dulce necesitamos ingredientes húmedos y secos, como cuando se hace la salada:
Crema de cacao tipo Nutella o Nocilla
un plátano
almendras troceadas
pepitas de chocolate negro

Calentamos el horno a 180º para hacer la pizza salada primero.

Una vez reposada la masa, la dividimos en dos bolas, una para hacer la pizza salada y la otra para la dulce. Con ayuda de un rodillo y con la mesa enhacinada, estiramos la masa con la forma que queramos. Con ayuda de una espátula, extendemos la crema de cacao y troceamos el plátano por encima en rodajas.

Espolvoreamos las almendras y las pepitas de chocolate y ya tenemos lista la pizza. Cuando se termine de hacer la pizza salada, metemos esta poza sobre la rejilla del abono en la parte baja y la dejamos hacerse unos 15 minutos. La fruta y el cacao no necesitan mucho tiempo para cocinarse y están mas ricos a medio hacer.

Cuando los bordes de la pizza se doren, la sacamos y la dejamos enfriar un poco. La pizza dulce esta mas jugosa y se aprecian mejor los sabores si se come tibia. Se puede acompañar con helado, pero a nosotros nos gusta hacerlo con leche fría.

Espero que os animéis a hacerla (incluso con masa ya hecha) y dejéis sorprendidos a todos en la mesa.

Podéis hacer las otras dos versiones de esta receta:
Receta 2: con leche condensada, fresas y pistachos troceados. 
Receta 3: con miel, manzana rayada y canela



Y como extra: Un truco para que la masa de la pizza esté mas rica, es añadir a la mezcla ajo en polvo y orégano en el amasado. Y para la masa de pizza dulce, unas hojitas de menta triturada le darán un extra de sabor increíble. Buena pizza y buen provecho.

sábado, 25 de abril de 2015

Reciclar una almohada vieja en un regalo mágico

Creo que el denominador común de toda madre es el sueño, la falta de el en realidad. Ya sea porque tus hijos son peques y no duermen la noche entera o son mayores y te quitan el sueño por otras razones. El caso es que si tu preguntas a una madre siempre te dirá que tiene sueño. ¡¡¡Yo llevo teniendo sueño 10 años!!!

Y esa es la razón por la que se me ocurrió que un buen regalo para el Día de la Madre sería una almohada personalizada. En casa yo soy la última en acostarme, después de recorrer la casa recogiendo juguetes del suelo, preparando ropa, meriendas y mochilas para el día siguiente y revisando por enésima vez que mis hijos están bien tapados (aunque todos sabemos que les dura un suspiro el edredón bien remetido). Por eso me parecía bonito que fueran mis peques los que me desearan a mi buenas noches cuando se apagan por fin las luces.







Por suerte, yo ya recibí una almohada personalizada por mi cumpleaños, que me acompaña en la lectura en la cama y en la silla del despacho cuando me duele la espalda. Además, esta semana hemos estado rebuscando en los cajones de la abuela y encontramos dos fundas de almohada desparejadas y algo descoloridas. Así que henos escrito mensajes de buenas noches y dibujado estrellas para desearle dulces sueños a la familia.



Creo que mi favorita es la de estrellas dibujadas por mi hija, como un manto de cielo despejado sobre su cabeza cuando duerme. Para hacerlas solo se necesita fundas de almohadas desparejadas o nuevas si queréis, rotuladores para tela y mucha imaginación.

Si queréis saber como hicimos la almohada con mensaje, en el tutorial de Labores en Red para pintar una almohada a mamá tenemos un paso a paso muy sencillo para que los mas pequeños de la casa o incluso los padres menos manitas puedan hacer una funda preciosa. Solo hay que echarle imaginación y no preocuparse por como quede, lo importare es ese beso de buenas noches y ese deseo. 




viernes, 24 de abril de 2015

Regalos hechos a mano para el Día de la Madre





Se acerca el Día de la Madre, así que empieza la cuenta atrás para hacer los regalos handmade mas bonitos del mundo.

Llegados a este punto, si quieres de verdad sorprenderte en tu día (escribo esto para las mamis que estáis leyendo), invita a tus hijos a leer esta entrada contigo, y a su papá también, por si necesitan una ayuda extra. (¡¡guiño guiño!!!)

He recopilado para esta ocasión cuatro tutoriales originales y fáciles de hacer para regalar el Día de la Madre. El primero de ellos son estos jarrones reciclados con lana y latas de conserva. Muy fácil de hacer e ideal para regalar con unas flores o plantas aromáticas.



Podéis ver aquí el paso a paso para hacer un jarrón con lana, comprar unas rosas o poco de hierbabuena y sorprender a mamá.


Otra de las triunfadoras en regalos fáciles y bonitos son las piedras. En este tutorial de Labores en Red hay un paso a paso para decorar una piedra grande con falso patchwork y hacer un pisapapeles o tope de puerta monísimo.




Y un clásico en el blog fueron estas piedras decoradas con ganchillo, jugando con el contraste de colores del hilo y la piedra. Fueron un regalo precioso para mi madre hace unos años y venía ademas con un bono spa (¡¡guiño-guiño!!)


Para los mas lanzados, también hay un paso a paso con imágenes para hacer unas muñequitas quitapenas en un collar, para desear buena suerte y buenos sueños a mamá.

Por suerte yo ya duermo como una reina gracias al regalito que me pintaron mis niñas en mi cumpleaños. Esta preciosa almohada diseñada y pintada a mano es única y solo para mi. Porque los regalos hechos a mano son siempre originales y si están hechos por mis peques, son un tesoro. 

Y de regalo para vosotras, de mi parte, cosas que hacen que las piedras sean mágicas. Porque hay días que a las madres nos pesan las piedras en el corazón, y otras tropezamos una y mil veces, sin darnos cuenta, con ellas. Pero otras pueden albergar mucha sabiduría :


Las grandes brechas se rellenan con pequeñas piedras (refrán español)
El sol no puede derretir las piedras (r/e)
Cásate Juan, que las piedras se te volverán pan (r/e)
Piedra movediza, nunca moho la cobija (r/e)
La piedras rodando se encuentran (refrán mejicano)
Un loco echa una piedra al río, 
cien cuerdos no la pueden recuperar (r/e)
El que padece de amor, hasta con las piedras habla (refrán cubano)
Piedras de otras montañas, pueden pulir el jade de estas (refrán chino)
Una piedra ofrecida por un amigo, es una manzana (refrán marroquí)...

Dicen  que debajo de las piedras viven las hadas, que David venció con una a Goliat y que son un buen invento si te las metes en los bolsillos un día de viento.

¡¡Felicidades mamis!!