martes, 19 de agosto de 2008

Acericos



Me encanta esta palabra, "acerico", que además de significar "almohadilla  que  sirve para clavar alfileres y agujas", en castellano antiguo, era una "almohada que se ponía sobre los cojines de la cama para estar mas cómodo". (lo dice la Real Academia de la Lengua Española, que no me lo he inventado...)
En inglés es "pincushion" y en alemán "anstecknadelkissen" (mucho mas bonita la palabra castellana, vamos hombre!!)
Para hacer unos regalitos veraniegos  hice un par de ellos con esta técnica japonesa (creo que se llama fuxico). Consiste en hacer una almohadita redonda con dos piezas de tela diferentes (uno de ellos lo hice con un lado de ganchillo tejido en redondo). Cuando lo tienes relleno y bien gordito, le coses en el centro con lana o hilo de un color que contraste y lo vas pasando alrededor de la almohada (siempre pasando luego por el centro). De esta forma se van formando los pétalos. Al final le cosí un botón a cada centro y ya está. El resultado son estas flores gorditas que a mi me quedaron bastante grandes (10 cm de diámetro). Bueno, es que una de ellas era para mi madre, que ella cose mucho y le va ha sacar mas partido.
Me ha gustado mucho esta técnica, y ya le estoy buscando otra utilidad como complemento. Ya os contaré mas adelante, que tengo que experimentar mas....

martes, 12 de agosto de 2008

Guarda dientes


¿Donde van los dientes cuando se le caen a uno?. Hay distintas tradiciones a lo largo y ancho del planeta que nos cuentan que ocurre con ellos. He investigado un poco y esto es lo que enontrado.

En España he encontrado la variedad mas grande de leyendas, que varían de una comunidad a otra. En algunas zonas de Galicia se dice que si unniño ha dicho mentiras, éstas saldrán por el hueco que ha dejado el diente de leche.
En Salamanca los dientes se meten en puertas, ventanas o rendijas mientras que en Euskadi las madres machacan el diente para que el nuevo salga en buena posición.

En otros países como Portugal, Chile, Nueva Guinea, Yugoslavia y Ucrania se lanzan los dientes al tejado, recitando un verso, donde se pide que un diente nuevo sustituya al perdido. (esta tradición me encanta, es muy poética, no tiene trasfondo moralista como la de las mentiras y además supone la participación del niño, como una especie de ritual)

En Inglaterra se tira el diente de leche en el bosque por encima del hombro derecho, parea que un tesoro aparecerá en el lugar donde cae, mientras que en Bulgaria las abuelas entregan un obsequio al niño que se le ha caído.

Los niños noruegos dejan sus dientes en un vaso con la convicción de que a la mañana siguiente habrá unas monedas en su lugar y Suecia y Grecia los dientes no pueden caer en las garras de animales de los que no se quiera tener su dentadura. (bueno, no creo que te los robe un león en plena estepa sueca y luego tengas unos colmillos de miedo!!)

Ya en américa, en México, los dientes se depositan en el conocido como “hoyo del ratón” y más al norte, en EEUU, los niños escriben cartas pidiendo obsequios al Hada de los dientes. Creo que esta tradición también se hacía en Madrid a principios del XX que hoy en día se ha perdido.

Lo que si esta claro es que en mi familia lo que se hace es dejarle los dientes caídos al Ratoncito Pérez debajo de la almohada y en su lugar te deja una moneda. Esta es la tradición que mas me ha gustado en mi vida (casi mas que la de esperar a los Reyes Magos en Navidad) este tipo tan majo. el señor Pérez, es un personaje de cuento creado a finales del siglo XIX. Su autor fue el Padre Luis Coloma, al que la Corte española encargó un cuento cuando al futuro rey Alfonso XIII se le cayó un diente.

Y depués de tan noble inauguración en el mundo de las leyendas, ha dejado monedas en todas las almohadas del país.
Para homenajear a tan ilustre guardián de nuestros dientes, he hecho una de mis chuladas. Os presento la mejor manera de guardar el diente bajo la almohada sin que se te pierda en la inmensidad de la cama y el pobre Pérez no esté toda la noche buscándolo. (Reconozco que esta era una de las obsesiones de mi infancia. Eso y que se perdiera la moneda , claro).

Esta es una labor de ganchillo-amigurumi con algo de reciclaje. Después de ver el Post de Olivia recordé que yo había empezado este pollo-guardián en una de las múltiples labores de verano para mi sobrino. Se le han empezado a caer los dientes y nos hemos reído mucho con las caras que ponía y con el aire que se le escapaba entre los dientes al hablar....

Reciclar los huevos Kinder es una obligación. Son los objetos mas perfectos que he visto en mi vida. Cierran casi herméticamente, son pequeños pero lo suficientemente grandes para que contengan un par de monedas, un dedal o los pendientes cuando te vas de viaje.
Que decir tiene que teniendo niños, hay siempre alguno rondando por la casa. Mi hija los usa para meter sus tesoritos o para hacer improvisadas maracas....


*Y depués de estos consejos de utilización, os presento el funcionamiento definitivo de mi huevo-guarda dientes:
Primero se espera a  que se te caiga un diente (sin este paso, no hacemos nada), entonces lo guardas en el interior de del nido del pollo guardián y lo pones bajo tu almohada.

Luego te duermes (esto también es importante, sino el Ratoncito Pérez no vendrá)
Cuando te duermas, el señor Pérez abrirá el huevo, pedirá amablemente al pollo que le de tu diente. El pollo saldrá de su nido y dejará que el ratón se lleve tu diente dejando en su lugar una moneda. 
El pollo se colocará de nuevo en su posición de guardián, y el ratón dejará el huevo de nuevo bajo tu almohada.

lunes, 4 de agosto de 2008

Una de zapatos


Bueno, en realidad son cuatro...
Por esta parte del mundo está haciendo una tremenda ola de calor, y yo (toda chula), voy, y me pongo a tejer zapatitos de invierno. La verdad es que he pasado calor con tanta lana alrededor, pero el resultado ha sido tan satisfactorio que lo repetiría de nuevo.
Los primeros son unas merceditas moradas, siguiendo este patrón. Le aumenté una vuelta mas en la suela para que fueran mas grandes (como para un niño de 6 años). El frente es sin seguir patrón, solo reduciendo hasta dejar cerrado el pie. A su duende-dueño le encantaron, y no se las quitó en todo el día (y mira que hacía calor!!)

Las botas piratas son iguales, solo que seguí tejiendo hasta medio tobillo. Las tibias y la calavera están tejidas a parte y cosidas. Con estas botitas sufrí un poco, por que se las había prometido a mi sobrino (las anteriores eran de su hermano), y luego me di cuenta de que se iban al día siguiente. Así que "superchula" sacó la aguja de carreras y se acostó a las 3 de la mañana para terminarlas. La cara que tenía al día siguiente no tenía precio. Me dio un beso y no dijo nada. Las guardó con mucho cariño en su maleta y le dijo bajito a su madre: "me las ha hecho la Tata". Yo creo que no se creía que las había hecho yo. (que mono!!).

Para aligerar un poco las manos, me hice unos patucos blancos para otro de los bebés que tenemos en camino. El pequeño Aaron quería unos iguales a los de su prima.

Ya para terminar, las tomate-zapatillas (hay que aclara que en un principio estaban programadas como fresa-zapatillas, pero las pepitas me traicionaron y se quedó en tomate).
Estas son para mi sobrinisima, que claro, quería unas como las de sus primos. Y yo a mi niña no le niego nada!!.
Así que otro día sin dormir casi para terminarlas. Ya solo me queda hacerle unas a mi pequeña, pero voy ha esperar al invierno para hacerle una botitas para andar por casa. Peluditas y calentitas (ahora no me siento con ganas de tejer una alpaca preciosa que me trajeron de Chile. Puede esperar un mes o dos, seguro).
Si queréis ver mas fotos, en el Flickr las he colgado.