domingo, 21 de febrero de 2010

¿Y la primavera?


Estamos acostumbrados a que a mediados de febrero tengamos solecito, los arboles casi en flor (el almendro ya está) y la terraza llena de tulipanes. Pero este año la primavera se está haciendo esperar. Solo he visto el sol un día esta semana, flores solo en los jarrones y los tulipanes han brotado, pero de sacar la cabeza ni pregunto.
Hace frío y llueve, con lo que tengo la excusa perfecta para seguir tejiendo cosas calentitas. No pensaba tejer nada tan cálido hasta el año que viene, pero por las razones arriba indicadas, este fin de semana he hecho dos de mis prendas favoritas de tejer, un gorro y dos cuellitos, uno de ochos igual que el gorro.


Como veis, me ha dado fuerte con el punto. No es que me haya olvidado del ganchillo, es que cuando tengo poca lana (muchos medios ovillos pueblan mi casa, y con la crisis, hay que apurar las existencias) el punto se aprovecha mucho mas. Es el único inconveniente que le veo al ganchillo, que se consume mucha lana (juraré ante mi a abogado que yo no he dicho esto en voz alta, el ganchillo es MARAVILLOSO!!)

El gorro es totalmente inventado, tejiendo en plano, y disminuyendo a ojo, al final lo cosí y quedó bastante aparente. En un principio era tamaño niño, pero al terminar decidimos que era mejor para el padre de la criatura (le llegaba a la nariz a la pequeña Chula). Y con la misma lana, un cuellito para mi pequeña, que no se apaña con las bufandas, las pierde y se agobia si se la aprietas mucho. Con el mismo dibujo (como todo iba a ser para ella...).

Y el último cuello es para una buena amiga que por fin voy a conocer en persona. Son esas cosas de la vida ciber, que tienes buenas amigas y no las has visto mas que en foto. Pero con este regalito espero que en su memoria no solo quede su visita a Madrid, también la calidez que se lleva (la de la lana y la de una buena amistad).

Buena semana a todos y espero que si salga el sol, os pille!!

domingo, 14 de febrero de 2010

Terapia del todo


Hay gente que tiene vidas rutinarias, se levantan a la misma hora, van al mismo trabajo todos los días, desempeñan la misma labor y regresan a la misma hora a su casa. Esa gente, usa sus fines de semana para hacer cosas distintas, excursiones, puenting, salir a beber y disfrutar de los amigos, disfrazarse (ahora que es carnaval)...
Esta clase de cosas se hacen como terapia contra la rutina, para desengrasar.

Yo uso mis fines de semana para practicar el house-extreming, o como vulgarmente se llama el meencierroencasaynosalgoniaunquemeobliguen. Es la terapia que uso para desengrasar esa vida tan llena de puenting (que una reunión con la dirección en el curro es como tirarse de cabeza con una cuerda muy finita atada en el tobillo), excursiones (por que la imprenta está donde termina Madrid y empieza Guadalajara, que es como decir Sebastopol metida casi dos horas en un taxi a la altura del aeropuerto), de disfraces (que estoy de vida social relacionada con el trabajo hasta los tacones, que son un buen disfraz, por cierto) y de beber (que no todo tiene que ser malo, hombre, unas cañejas con los compañeros también desengrasan).

¿Y en que consiste esa terapia?, pues llegas el viernes (tarde, por cierto), te quitas los zapatos y te pones el pijama y ya no te lo quitas hasta el lunes (te lo puedes cambiar, que al menos un par de duchas hay que darse, que la terapia no está reñida con la higiene).

Y en las siguientes 48 horas puedes hacer toda clase de cosas terapéuticas como poner tres lavadoras, hacer tu primera barra de pan sin mérito (luego lo explico), un kilo de ñoquis para tus amorcitos, empezar un mantel de patchwork, seguir con un amigurumi que se me ha atragantado, terminar un broche primaveral y terminar los mitones rosas.

Y todo ello aderezado con sesiones de cine a medio ver (las que tejen o cosen viendo la tele me comprenderán), largas lecturas de cuentos, una función de marionetas con la participación estelar del perro ladrando al escenario (nos costó media hora hasta que dejo de ladrar a las marionetas) y ataques continuos de besos de princesa (que son largos, con la boca cerrada y haciendo aleteo de pestañas) y cosquillas asesinas.

Una bofetada de realidad familiar para quitarme las telarañas del glamour y la tontería del estress laboral.

Y ahora os dejo con las fotos de la terapia, que alguna lleva explicación (como lo del pan sin mérito).

Barra de pan sin mérito: no es un secreto que me encanta cocinar, pero el pan y el arroz son mis a signaturas pendientes. Mi paella es desastrosa, y el pan o no sube o es una piedra. Pero este fin de semana probé la harina Rivercote que venden en el Lidl, que viene ya mezclada con levadura y semillas. Y me quedó el pan mas bonito del mundo, y encima era comestible!! Bueno, algo de mérito si es mío, no? Menudos huevos fritos nos cenamos el sábado, y el domingo, desayuno de tostadas con té de bayas goji.





Ñoquis para tres: la verdad es que salieron para cuatro, pero le he reservado un puñadito a mi gourmet favorito. La receta, en otro post, adaptada a la thermomix por mi. Deliciosos, con pesto para mi y salsa de setas para el marido. La peque, con tomate lirondo y muuuucho queso.



Mantel de patchwork: Lo tengo en mente desde hace un año, aprender a hacer patchwork. Pero no tengo tiempo y la maquina de coser me da pereza (no tengo u sitio fijo para dejarla montada y solo para una sesión, me sabe a apoco). Así que con unos retalitos que tenía por allí y una bandana que me regaló Chipe para reciclar, me he liado y ha empezado mi proyecto mantel. A mano, claro.


Cosas a medias: El mantel, el broche que terminé y el amigurumi gafe (ya lo he deshecho dos veces, que no me convencía)


Broche primaveral: Que estoy un poco harta de frío y echo de menos el solecito entrando por la ventana y posándose en mi mesilla. Una nube amiga acompañando al arcoiris, de paseo por mi libro ¡Adorables Hogares!, de Ikea.



Mitones rosas: son los empezados en el post de mitones. Los he decorado con punto de cruz en marrón, con unos corazones y una cenefa en los nudillos.



Toma terapia de fin de semana!!

miércoles, 3 de febrero de 2010